Qué se siente si tienes deficiencia de calcio: 4 síntomas que muchos ignoran

¿Cómo sabes si tienes deficiencia de calcio? Estas son las señales que te envía tu cuerpo.

La hipocalcemia es una enfermedad tratable que ocurre cuando los niveles de calcio en la sangre (no en los huesos) son demasiado bajos.

Diversas afecciones pueden causar hipocalcemia, y a menudo se debe a niveles anormales de hormona paratiroidea (PTH) o vitamina D en el organismo. La hipocalcemia puede ser leve o grave, temporal o crónica (de por vida).

La hipocalcemia puede afectar a personas de todas las edades, incluidos los bebés. La edad a la que se puede desarrollar hipocalcemia suele depender de la causa. Por ejemplo, si un bebé tiene hipocalcemia, suele deberse a un trastorno genético.

¿Cuáles son los síntomas de la hipocalcemia?

Las personas con hipocalcemia leve suelen ser asintomáticas. Los síntomas dependen de si la hipocalcemia es leve o grave.

Los síntomas de hipocalcemia leve pueden incluir:

  • Calambres musculares, especialmente en la espalda y las piernas.

  • Piel seca y escamosa

  • uñas quebradizas

  • Cabello más áspero de lo normal para ti.

Si no se trata, con el tiempo la hipocalcemia puede causar síntomas neurológicos (que afectan al sistema nervioso) o psicológicos (que afectan a la mente), entre ellos:

  • Confusión

  • Problemas de memoria

  • Irritabilidad o agitación

  • Depresión

  • Alucinaciones

La hipocalcemia grave (niveles muy bajos de calcio en la sangre) puede causar:

  • Hormigueo en los labios, la lengua, los dedos de las manos y/o de los pies

  • Dolor muscular

  • Espasmos musculares en la garganta que dificultan la respiración (laringoespasmo)

  • Rigidez y espasmos musculares (tetania)

  • convulsiones

  • Ritmos cardíacos anormales (arritmia)

  • Insuficiencia cardíaca congestiva.

Iris Maria -Autor Enciclo

Iris Maria

Autora especializada en divulgación de salud basada en evidencia.
La información presentada en este artículo tiene un propósito exclusivamente informativo y no sustituye la consulta, el diagnóstico ni el tratamiento ofrecido por un médico u otro profesional de la salud. Cada persona tiene necesidades diferentes según su edad, estilo de vida y estado de salud; por ello, estos contenidos no deben utilizarse como reemplazo de una evaluación médica profesional.