¿Qué ocurre en tu cuerpo durante la tarde y la noche, y por qué los síntomas son más pronunciados en esas horas?
Quizás hayas notado que, ya sea que tengas un resfriado, gripe o cualquier otra infección, al oscurecer, tus síntomas parecen ser más intensos que durante el día. Bueno, la explicación no es solo cuestión de percepción.
Los ritmos biológicos, las hormonas e incluso la posición del cuerpo en la cama pueden cambiar la forma en que el cuerpo experimenta la enfermedad, y la falta de distracciones hace que cualquier malestar sea más difícil de ignorar.
¿Qué ocurre en tu cuerpo durante la tarde y la noche?
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Ritmo circadiano y hormonas
El cuerpo funciona con un reloj interno, llamado ritmo circadiano, que controla muchos cambios corporales a lo largo del día. Este ritmo está influenciado por:
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¿Cuánto tiempo duermes?
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cuánta luz recibes (natural o artificial)
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¿Cuánto ejercicio haces?
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nivel de estrés (físico, mental o emocional).
El ritmo circadiano está directamente relacionado con las fluctuaciones hormonales. Varias hormonas suben y bajan de forma natural a lo largo del día, entre ellas:
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cortisol
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estrógeno y progesterona
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hormonas que regulan el hambre (insulina, leptina, grelina)
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melatonina
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hormonas tiroideas
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hormonas del crecimiento.
El cortisol juega un papel importante y puede fluctuar considerablemente según el estrés, la falta de sueño, el sistema inmunitario y otros factores. El cortisol ayuda a mantener el equilibrio hormonal; cuando está desequilibrado, también puede alterar otras hormonas y hacer que te sientas peor por la noche.
Y las hormonas sexuales, estrógeno y progesterona, pueden estar más altas durante el día y más bajas por la noche. Cuando bajan por la tarde o por la noche, puede aparecer irritabilidad o ansiedad. Si ya estás enferma, este estrés adicional puede empeorar tus síntomas.
2. Posición del cuerpo en la cama
Por la noche, el cuerpo permanece en la misma posición durante mucho tiempo y la gravedad actúa de forma diferente cuando uno está acostado. Esto puede exacerbar los síntomas.
Un ejemplo típico es la congestión nasal: al acostarse, la mucosidad de un resfriado o gripe puede acumularse y aumentar la presión en los senos paranasales, lo que provoca dolor de cabeza o sinusitis. Si duerme de lado, la presión puede ser más intensa en ese lado de la cabeza.
La postura también puede empeorar el dolor local. Por ejemplo, si tiene dolor en la cadera izquierda y duerme sobre ese lado, la presión y la compresión pueden intensificar el dolor, incluso después de cambiar de posición.
3. Menos distracciones, síntomas más fuertes
Durante el día, tienes muchas cosas en la cabeza: trabajo, familia, actividades. Esto puede distraerte de tus síntomas. Por la noche, cuando todo está tranquilo, es más fácil notar cualquier dolor, escozor o molestia.
Además, te mueves más durante el día y automáticamente haces cosas que alivian tus síntomas: sonarte la nariz, tomar medicamentos, usar compresas frías o calientes. Cuando intentas dormir, cualquier síntoma que te despierte te obliga a levantarte, y la combinación de sueño fragmentado y enfermedad puede hacerte sentir aún peor, según Healthline.





